Toxina botulínica en pacientes odontológicos con dolor miofascial

Introducción:

El dolor a nivel cráneo-cérvico-mandíbulo-facial y de espalda alta relacionado con la hipercontracción muscular, puede manifestarse durante diversas entidades, generalmente también relacionadas con la articulación temporomandibular o ser parte de síndromes dolorosos como el miofascial.

Este tipo de dolor neuromuscular, caracterizado por puntos gatillo activos o sitios hiperirritables, localizados en bandas tensas músculo esqueléticas, donde su excesivo tono muscular demanda oxígeno que excede la capacidad de su suministro, además de producir isquemia, genera agentes nociceptivos que originan otra vía del dolor a través de la inflamación neurogénica y estimulación de las vías autonómicas.

Su etiopatogenia es compleja y multifactorial, y se relaciona con estrés, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, antecedentes traumáticos, sobrecarga funcional y mala postura. Debido a que este dolor miofascial puede reflejarse en zonas distantes y asociarse a padecimientos de la articulación temporomandibular, maloclusión, neuralgias y migraña, el paciente busca consulta con el cirujano dentista, quien al valorar los múltiples factores y manifestaciones presentes, suele tratarlo con medicamentos analgésicos y miorelajantes, sioterapia, masoterapia, férulas oclusales o hasta con rehabilitación dental y ortodoncia por su cronicidad y/o recurrencia, sin embargo, la mejoría eficiente de este tipo de dolor a través de dichas opciones terapéuticas, en ocasiones resulta lenta, compleja, costosa o hasta poco satisfactoria.

Los estudios recientes señalan la utilidad de la toxina botulínica “A” (BTX-A), como una opción con resultados rápidos, eficientes y seguros para disminuir el dolor miofascial persistente a nivel de cabeza, cuello y espalda alta, gracias a la relajación muscular que produce, así como la disminución de la inflamación neurogénica.

La BTX-A actúa a nivel de la unión neuromuscular, al ingresar en las neuronas y romper sitios específicos de las proteínas del complejo SNARE (Soluble N-ethylmaleimide-sensitive factor Attachment protein Receptor), encargadas de acarrear y liberar vesículas de acetilcolina en el espacio presináptico, las cuales se unen a receptores de la célula muscular para ingresar y generar su contracción. Su efecto relajante puede iniciar a partir del segundo o tercer día y llega progresivamente a su máximo resultado entre los 10 y 21 días posteriores a su administración, tiene un efecto temporal que dura de tres a seis meses.

Por otro lado, la BTX-A inhibe la liberación de neurotransmisores como la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (a-CGRP y b-CGRP), producidos por las neuronas centrales y periféricas, los cuales se encuentran implicados en la transmisión del dolor y producción de vasodilatación, para reducir la in amación neurogénica.

Se ha sugerido especí camente que estos efectos poco comprendidos con bloqueo de la sensibilidad periférica y reducción indirecta de la sensibilización central, pueden ser los que se relacionen con los beneficios antinociceptivos que tiene la BTX-A, para mejorar el dolor cuando se aplica en casos de distonías cervicales, bromialgia, migraña, dolor de cabeza tensional y miofascial, neuralgia del trigémino, neuralgia posherpética, dolor miofascial y el asociado a disfunciones temporomandibulares, entre otros síndromes dolorosos.

En estomatología la BTX-A se ha utilizado para diversas afecciones de forma segura y eficiente, como son los casos de bruxismo, hipertro a de maseteros, disfunciones de la articulación temporomandibular, asimetrías faciales, sonrisa gingival y casos de dolor miofascial masticatorio y cervical. Esto ha dando pauta a que cada vez más odontólogos se capaciten para complementar con este medicamento algunas terapéuticas convencionales.

Ma. Sonia Estela Cruz Hoyos

Marco Antonio Gutiérrez Cruz

Revista Odontología Actual

Nº 167, Marzo 2017

Pag. 20-26

 

 

 

 

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